Lunes, día 2 de noviembre de 2026
EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMÉN
CUENTO: Un Día Lleno de Magia en el Parque del Sol
Había una vez un parque maravilloso llamado el Parque del Sol. No era un parque cualquiera. Era un lugar mágico donde el Sol siempre sonreía (¡mira qué sonrisa más grande tiene arriba!) y las flores eran de todos los colores del arcoíris.
En este parque vivía una pandilla de amigos que tenían un secreto muy especial. Su secreto era un juego que jugaban cada mañana. El juego se llamaba: "¿A quién podemos hacer feliz hoy?".
Un día, mientras las mariposas bailaban con los pajaritos, los amigos llegaron al parque.
Primero, Valentina y el pequeño Santi (los ves allí abajo, a la izquierda) encontraron un montón de cubos de colores esparcidos por el suelo. —¡Oh, no! —dijo Santi—. Los cubos están desordenados. Valentina sonrió y dijo: —¡No te preocupes! Vamos a ordenarlos juntos. Santi puso un cubo azul, Valentina puso uno rosa... ¡pum, pum, pum! Y en un santiamén, construyeron una torre preciosa. Sonrieron muy fuerte. ¡Habían hecho el bien ordenando el parque con alegría!
Mientras tanto, en el camino de tierra, Leo (el niño de las gafas) tenía una manzana roja y jugosa. Vio a su amiga Mia y pensó: "Humm, la manzana está rica, pero sabe mejor si se comparte". Leo se acercó a Mia y le extendió la mano con la manzana. —¡Toma, Mia! Para ti. Mia abrió mucho los ojos de alegría. —¡Gracias, Leo! Eres muy amable. Los dos sintieron un calorcito muy rico en el corazón. ¡Habían hecho el bien compartiendo con alegría!
Cerca de la laguna, Mateo vio que las flores tenían un poco de sed porque hacía calor. Así que cogió su regadera azul y... ¡chishhh, chishhh! Les dio agua fresca. Las flores parecían dar las gracias moviéndose suavemente con el viento. Hasta un conejito y una ardilla se acercaron para ver cómo Mateo cuidaba de la naturaleza. ¡Habían hecho el bien cuidando las plantas con alegría!
Al final de la tarde, todos los amigos se reunieron en lo alto de la colina. Estaban cansados de tanto jugar, pero muy, muy felices. Se dieron cuenta de que el parque brillaba más que nunca. Y no era solo por el Sol, ¡no! Era por las sonrisas que ellos habían repartido.
Se cogieron de las manos y cantaron bajito la canción del parque:
🎵 "En el Parque del Sol, hoy queremos cantar, que hacer cosas buenas nos hace saltar. Si cuido, si ayudo y si comparto mi pan, ¡mi corazón baila y qué bien me siento, caray!" 🎵
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado... y espero que tú también encuentres algo bueno que hacer hoy con alegría.
